viernes, 30 de diciembre de 2011

¡Qué largo es Lobres chico!




Salida 85:: 22/10/2011
faltan 38942
  recorridos 1134

 
Mal, bastante mal. Sigue el desánimo y el desgaste mental de tantos kilómetros. Las tareas profesionales y familiares y, por supuesto, el desgaste psicológico, hacen que no te lleguen las ganas ni tengas tiempo para salir a correr. En fin, aquí estoy, después de una semana en el "dique seco", desde la media maratón de Motril, hoy estoy haciendo el recorrido pequeño y fácil: Lobres chico.

Las piernas cada vez van peor. Poco a poco voy perdiendo la forma: esas series, tiradas largas, esos maravillosos ritmos se han ido al "garete".

El ritmo es lento, muy lento. De lo único que disfruto es del calor del sol a esta hora tan temprano. También la ausencia de compañía no ayuda, me entristece más. Las piernas van cada vez peor, paso muchos momentos en los que, realmente, me apetece pararme. Paso Lobres, bebo agua o, mejor dicho, hago un simulacro de beber agua: la presión a la que sale el agua y las dificultades de presionar el grifo son enormes. Creo que beben más agua mis zapatillas que yo mismo.

Subo la pequeña rampa que me llevará a la ermita de San Antonio. Ya en el kilómetro siete, pasado el cruce de la carretera echo "pie a tierra". Hago unos dos kilómetros andando. Me dedico a mirar las dos patos que circulan por el balate, a las ranas, las arañas, las distintas tonalidades de verdes, ..., pero ando, ando, ando, ...

Los dos últimos kilómetros los hago a trote suave. ¡Cómo me ha costado!

P. d.- Todas estas entradas corresponden al mes de octubre y las estoy haciendo en diciembre. Sí que tengo la contabilidad de todas las salidas con los kilómetros, las rutas y la compañía, pero tengo que hacer "ejercicio mental" para recordar alguna vivencia de la salida.



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SAlu2 :: PacoNavas

jueves, 29 de diciembre de 2011

Media Maratón de Motril

Salida 84:: 16/10/2011
faltan 38953
  recorridos 1123

Mal momento para un media maratón. La cabeza “anda desgastada” y el cuerpo lleva una tendencia exponencial hacia la pérdida de forma. Sinceramente, no hay ganas de correr. Me da pena que la media haya llegado ahora; de haber llegado un mes antes, la habría hecho con muchas ganas y las piernas hubiesen “andado” mucho.

Desde Salobreña salimos Agustín, Isabel y yo hacia Motril. Isabel ha corrido ya una media maratón y “le pica el gusanillo”. En principio, no va a correr, pero ganas hay. Agustín no falla una. Durante el año compite en más de veinte carreras, incluida alguna maratón y unas cuantas medias.

Dejamos el coche en el parking y subimos hasta la plaza de la Matraquilla. ¡Es impresionante! Hay un ambiente terrible. Ya había perdido todas las sensaciones de las grandes carreras, de hecho, llevaba mucho tiempo sin hacer ninguna. En la plaza se ve el ambiente de las grandes carreras: muchos atletas charlando, calentando, los últimos metros del recorrido abonados por grandes pancartas y vallas, el grupo de protección civil ultimando su plan para la carrera, el centro de avituallamiento, la vaselina, el reflex, todo un mundo de colores y olores inconfundible de este mundo de “los locos que corren”.

En la salida, es impresionante. Los atletas y las atletas están nerviosos: saltan, miran, “mean” por donde pueden, se ajustan los relojes, se ajustan los cordones de sus zapatillas, se meten la camiseta por dentro, luego se la sacan por fuera, se peinan, se ajustan la cinta del pelo, se ponen la gorra o se la quitan, etc. Me permito ver todo este cotarro desde una perspectiva tranquila y plácida, desde un punto de vista muy conservador, entendiendo por esto que únicamente voy a la carrera por correrla. No tengo ningunas expectativas y con la experiencia que atesoro (llevaré más de treinta medias maratones), he pasado por muchas de estas circunstancias. Ahora lo veo desde fuera, parezco un infiltrado que no se juega nada, simplemente correr la carrera. Es otra manera de entender este deporte. Recuerdo, especialmente, algunas participaciones en la media maratón de Motril, adonde venía predispuesto a correr de lo lindo. La hice dos veces por debajo de 1h 27'. En aquellas circunstancias, no veías, no sentías, los nervios no se apiadaban de ti, necesitabas el pistoletazo de salida para ¡¡CORRER!!, pero ¡¡CORRER!! como si te persiguiesen. Eso pasó, o, por ahora, lo vivo desde otra perspectiva.

¡Pooooooon! Pistoletazo de salida. Las piernas se van fácil y Agustín y yo vamos adelantando a multitud de atletas. Ritmos cercanos a cinco minutos el kilómetro, que el dos, ya pasan factura a algún atleta que se equivocó de ritmo. Subida al estadio y las piernas se me van. Agustín me dice que tire y me dejo llevar por Rafa (Zubia), veraneante salobreñero y compañero de alguna tirada y de algunas carreras. La calle Ancha sentencia a más de uno y sus cuestas hacen que el personal sufra. Subo bien y bajo mejor hasta la playa. He cogido un ritmo muy algo, en algunos kilómetros por en torno a cuatro minutos el kilómetro. En el kilómetro once, voy bien pero un poco justo.

Paso a Ana Expósito (esposa de Ángel de Baza. Antiguo compañero del Club Atletismo Vega Salobreña) y le digo que se pegue, dándole ánimos. Ella, da la impresión de haber ido a menos. Me extraña verla tan adelante. Me acompañará hasta la meta.

Aguanta bien los siguientes tres kilómetros, pero noto que se está viniendo abajo: su mirada es opaca, directa al frente, hacia el infinito. Me impresiona su capacidad de sufrimiento. Perdemos segundos por cada kilómetro, pero el ritmo no baja mucho. Desde que la cogí, corremos unos segundos por debajo de cinco minutos el kilómetro. Estos segundos los vamos perdiendo poco a poco hasta estar en cinco minutos el kilómetro.

El paso por las urbanizaciones de Playa Granada es terrible. Es sol nos da de pleno y el sufrimiento ya es visible. Ana aguanta estoicamente mientras vemos pasar los kilómetros. Le dicen que va la decimotercera o decimocuarta. Ella no oye, no ve, …, simplemente corre y, además, no se viene abajo, más o menos mantiene el ritmo.

Subimos hacia Motril y sigue su desgaste. Yo tomé una decisión muy conservadora: no sufrir, a cambio, acompañé a Ana que andaba “regularcilla”. Por lo menos, moralmente, me siento bien. En la subida se queda, intento constantemente animarla para que no se venga abajo del todo: es dura, aguanta. Nos pasa una mujer (antes habíamos pasado a otra). Estamos llegando. Rodeamos la Matraquilla y, en la última curva, le digo que tire, que llegue sola para que le aplaudan. Generalmente, la gente suele aplaudir mucho a las mujeres. Antes apenas corrían, ahora corren cada vez más. Yo me alegro.

Veo desde lejos su entrada y hago la mía: 1h 41', ¡madre mía!  (¡cómo hemos cambiado! dirían Presuntos Implicados. Bajar de 1h 30' era relativamente fácil hacerlo antes, ahora …). Pero lo más importante, estoy aquí, en meta.

Espero a Agustín que llega un poco después que yo. Pido una camiseta talla S de mujer, evidentemente, para María (un detalle). Tras algún pequeño “embuste” (gran palabra) o “quite taurino”, logro convencer a la chica de que el ticket es de mi mujer que ha llegado y está muy mal. No me quiere dar la camiseta pequeña porque hay muy pocas. Evidentemente, al final cuela el “embuste”. Rumbo a Salobreña. Todo el día cansado e, incluso, dolorido.

P.D.- Ana quedó la décima quinta absoluta. Se llevó 40€. Mucho sufrimiento, pero valió la pena.

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SAlu2 :: PacoNavas

martes, 27 de diciembre de 2011

Soltamos piernas

Salida 83:: 15/10/2011
faltan 38974
  recorridos 1102


Ya no me acuerdo desde la última entrada. Han pasado los días y las obligaciones profesionales y familiares han relegado la carrera y el blog a otro plano con menor relevancia. Intentaré recordar todas las tiradas que he hecho hasta ahora y no han recibido el bautismo dentro del blog. Hasta ahora son 105 tiradas las que acumulo y, únicamente, figuran 82 en el blog. Intentaré hacer una propuesta de mejora y actualizarlo y, sobre todo, ¡CORRER!

Estaba cerrando ya el cuarto mes del blog, cuando tenía ante mi una media maratón (la de Motril), el día siguiente. Agustín había aterrizado en Salobreña para correrla y, como siempre, había cumplido con el protocolo: llamada al móvil al llegar a Salobreña y quedada para el día posterior. No puedo dejar pasar la visita de Agustín sin recorrer juntos unos cuantos kilómetros por la vega. A pesar de la media maratón del día siguiente, a las ocho y media, nos hacíamos compañía en el vial.

Ya había avisado Agustín que teníamos que rodar muy suave. Un Lobres_Corto no vendría mal para soltar piernas. 

Han pasado ya muchos días sin trotar juntos. Me pregunta por los "compañeros de fatiga", hablamos de sus entrenamientos en Sevilla, de mis dificultades para entrenar ahora, de la barbaridad que hice el día anterior subiendo a la Loma de la Cera y de la carrera del día siguiente. Todo recreado por la vega baja de Salobreña, disfrutando de un tiempo excepcional. Todo el recorrido lo hacemos muy suave, como dice el título del post, soltando piernas.


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SAlu2 :: PacoNavas