viernes, 14 de octubre de 2011

Tirada suave de domingo

Salida 79:: 02/10/2011
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Por supuesto, el sábado hubo descanso. Hoy domingo me encuentro solo. Realmente es ahora cuando necesito compañía, me hace falta algún estímulo que "tire" de mi cabeza y se vuelva a reactivar.
Consigo salir solo. Me ha costado mucho, bastante, más que cualquier otro día. "Voy a disfrutar ", me he dicho. Un Lobres_Corto muy suave es el plan.
A ritmo lento noto como el sol está en mi misma sintonía: sube suave por encima del Conjuro, regalándome un espectro de colores inigualable (recogido días antes por el amigo Francis Paloma): tonos rojizos y amarillos impregnan el cielo azul.

Con ese regalo al órgano visual, sería difícil no expresar también la sensación de frescura, de frescura natural que me brinda el rocío de la mañana en la vega de Salobreña. Las gotas de agua, condensadas del ambiente, resbalan sobre las hojas de las cañas que moldean el camino. Estas gotas "roban" calor a la tierra para poderse evaporar y producen una sensación de frescor que reconforta.
Cuando vas suave, despacio, los kilómetros se hacen muy largos, parecen que no se terminan nunca. Enfilo el cinco, lo paso y giro a la izquierda para meterme en Lobres. Un puesto de zapatos acapara la plaza de Lobres. Me encuentro con mi "amiga" de Lobres: la fuente de NO beber agua. Bebo como puedo y reemprendo la marcha, muy suave.
En todo el trayecto disfruto de los rayos limpios de sol. Cruzo la carretera que sube a Molvízar y veo como dos patos navegan despacio, suave en el balate. Me paro y los miro. Creo que están buscando comida. Se han parado e investigan. Nadan muy suave contracorriente. Están tranquilos, son libres. Siempre me han resultado muy simpáticos. Su vuelo es extresante: mientras las rapaces arrancan y vuelan majestuosamente, los patos aletean a un ritmo despiadado, como si se fuesen a caer constantemente. Allí los dejo, entretenidos y continúo mi marcha.
Echo de menos a mi amigo Rafa. Recuerdo cuando me ilustró toda esta parte de la vega, dándome a conocer la gran variead de frutales que residen en esta zona. Recurdo, especialmente, su clinic sobre los dos tipos de aguacates predominantes: hass y bacon. Era un día propicio para tener esta inestimable compañía.
Cuando corono la pequeña subida aledaña al cortijo de Miguel Ángel, aparece un grupo de ciclistas de domingo que vienen "embalaos" intentando coronar mi bajada. Suele ocurrir esto con la gente que sale poco (globeros, que diría el gran Agustín). Pasan como resortes los primeros y los últimos como pueden en una leve tachuela. Sorteo las últimas curvas y llego a la carretera que une Salobreña con Lobres. Falta un kilómetro y continúo igual, muy despacio.
He llegado, caerá periódico y café para un domingo tranquilo, muy tranquilo.

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SAlu2 :: PacoNavas

Cansancio, pero no de piernas

Salida 78:: 30/09/2011
faltan 39042
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Después de las series del jueves, hoy viernes, está claro, las piernas van perfectamente, la cabeza no. Tengo un desgaste psicológico producido después de los mil kilómetros. Es curioso, pensé, desde siempre, que el cansancio era exclusividad de las piernas, del aparato locomotor, pero me he dado cuenta de que mi ritmo ha mejorado muchísimo, mis piernas van aunque no quiera, pero mi cabeza anda desgastada. Después de la tirada de hoy, todavía más.
En fin, hoy tocaba ritmo, desgaste. Lo tengo más que comprobado: hay piernas. Decido hacer la tirada fuerte con un Lobres_Largo en sentido inverso. En este sentido, siempre parece que me he visto favorecido en los tiempos. Se afronta el tramo más duro al principio, quedando luego once kilómetros, largos kilómetros, pero todos con sentido del terreno favorable.
Salgo, salgo rápido. Tengo que controlar el ritmo, las piernas se van, pero me conozco. Los kilómetros se hacen muy largos, sobre todo al final cuando ya anda uno desgastado. Controlo el ritmo y hago los dos primeros kilómetros relativamente rápidos. Estos kilómetros son difíciles: son llanos pero "pican" hacia arriba y desgastas. Al terminar estos dos kilómetros, me encuentro con el kilómetro más duro: la subida hasta la Taiba.
Vista a la derecha buscando el mastín-cabrero que permanece encerrado. Corono y busco un poco de aire. Quedan once kilómetros y me esperan un poco más de tres kilómetros llanos. También desgastan, pero menos. Hay que intentar optimizar el esfuerzo para que quede "gasolina" para el final. Son buenos los tiempos de paso: rondaría la hora y cinco minutos al final.
Me cruzo con algunos ciclistas y echo de menos su bidón de agua, pero no entero, "un tragillo". Se me aparece "La Virgen" como solemos decir los salobreñeros: antes de iniciar la bajada veo un ciclista que sale del túnel de piedra: sus rasgos me son familiares aunque es difícil discernir con los cascos y las indumentarias de los ciclistas. Es Juande. Salobreñero de pura cepa que algunas veces le he encontrado andando en Ceres. Mi cuerpo absorbe ese fabuloso trago de agua que me ha regalado "la providencia", Juande.
Bajo con más ganas y ritmo. Voy muy rápido. Mantengo ritmo hasta el kilómetro ocho, pero ya veo como psicológicamente me estoy viniendo abajo. Tengo las mismas sensaciones del día anterior: mis piernas se van, pero mi cabeza está saturada de ritmos, kilómetros, series, subidas, bajadas, …
Siguiendo con buenos ritmos echo pie a tierra en el kilómetro once. Faltarían tres más: ayer conseguí finalizar el entrenamiento, hoy, hasta aquí he llegado. Refresco mis labios y mi cara y mi garganta con "la mejor agua del mundo", la del pozo de Ítrabo.
Suave, muy suave vuelvo a Salobreña acortando por el polideportivo. Necesito descanso. Supongo que será algo normal y natural.


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SAlu2 :: PacoNavas

martes, 4 de octubre de 2011

Series de 2.000

Salida 77:: 29/09/2011
faltan 39055
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Nunca pensé que un plato de macarrones iba a estirar tanto. Son las 10'30 de la noche y estoy entrando a mi casa de entrenar, y nada menos que series. La tarde ha sido intensa. Trabajo con Darío, conservatorio y llegada a casa a las 9 de la noche. Lo bueno es la predisposición y actitud. No hay excesivas ganas, pero cuando me doy cuenta ya tengo los pantalones, la camiseta e, incluso, estoy en la pista de atletismo.

Toca un entrenamiento duro. Las series siempre son duras. Si a esto añadimos: correr por la noche, correr en la pista de atletismo, ritmos, soledad, ... se hace más duro todavía.

Son cinco dosmiles. El entrenamiento se me hace muy largo. El primer dosmil es muy fácil, paso por los puntos de referencia siempre por debajo, voy bien, pero la vuelta 4 y 5 se hace pesada. Así paso el segundo y el tercero, donde hago mi mejor tiempo, pero ya se ha pasado unas cuantas veces por la cabeza abandonar el entrenamiento antes de tiempo; es curioso, aunque aguanto bien los ritmos, las ganas me abandonan.

Al final cumplo con el entrenamiento. Los tiempos buenos, todas las series "redondas y compactas", pero con cansancio psicológico. Mucha humedad, el sudor "corre a raudales". El esfuerzo se manifiesta en forma exceso de calor que el cuerpo intenta compensar. Los pequeños saltamontes son un poco pesados, aparecen en la noche, supongo buscando la luz de los focos, saltan continuamente a mi alrededor.

Me voy contento por haber terminado el entrenamiento, con buenos tiempos, pero con pocas ganas de correr. Mañana veremos cómo reacciona el cuerpo. Haré una tirada a ritmo.

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SAlu2 :: PacoNavas