viernes, 30 de diciembre de 2011

¡Qué largo es Lobres chico!




Salida 85:: 22/10/2011
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  recorridos 1134

 
Mal, bastante mal. Sigue el desánimo y el desgaste mental de tantos kilómetros. Las tareas profesionales y familiares y, por supuesto, el desgaste psicológico, hacen que no te lleguen las ganas ni tengas tiempo para salir a correr. En fin, aquí estoy, después de una semana en el "dique seco", desde la media maratón de Motril, hoy estoy haciendo el recorrido pequeño y fácil: Lobres chico.

Las piernas cada vez van peor. Poco a poco voy perdiendo la forma: esas series, tiradas largas, esos maravillosos ritmos se han ido al "garete".

El ritmo es lento, muy lento. De lo único que disfruto es del calor del sol a esta hora tan temprano. También la ausencia de compañía no ayuda, me entristece más. Las piernas van cada vez peor, paso muchos momentos en los que, realmente, me apetece pararme. Paso Lobres, bebo agua o, mejor dicho, hago un simulacro de beber agua: la presión a la que sale el agua y las dificultades de presionar el grifo son enormes. Creo que beben más agua mis zapatillas que yo mismo.

Subo la pequeña rampa que me llevará a la ermita de San Antonio. Ya en el kilómetro siete, pasado el cruce de la carretera echo "pie a tierra". Hago unos dos kilómetros andando. Me dedico a mirar las dos patos que circulan por el balate, a las ranas, las arañas, las distintas tonalidades de verdes, ..., pero ando, ando, ando, ...

Los dos últimos kilómetros los hago a trote suave. ¡Cómo me ha costado!

P. d.- Todas estas entradas corresponden al mes de octubre y las estoy haciendo en diciembre. Sí que tengo la contabilidad de todas las salidas con los kilómetros, las rutas y la compañía, pero tengo que hacer "ejercicio mental" para recordar alguna vivencia de la salida.



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SAlu2 :: PacoNavas

jueves, 29 de diciembre de 2011

Media Maratón de Motril

Salida 84:: 16/10/2011
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  recorridos 1123

Mal momento para un media maratón. La cabeza “anda desgastada” y el cuerpo lleva una tendencia exponencial hacia la pérdida de forma. Sinceramente, no hay ganas de correr. Me da pena que la media haya llegado ahora; de haber llegado un mes antes, la habría hecho con muchas ganas y las piernas hubiesen “andado” mucho.

Desde Salobreña salimos Agustín, Isabel y yo hacia Motril. Isabel ha corrido ya una media maratón y “le pica el gusanillo”. En principio, no va a correr, pero ganas hay. Agustín no falla una. Durante el año compite en más de veinte carreras, incluida alguna maratón y unas cuantas medias.

Dejamos el coche en el parking y subimos hasta la plaza de la Matraquilla. ¡Es impresionante! Hay un ambiente terrible. Ya había perdido todas las sensaciones de las grandes carreras, de hecho, llevaba mucho tiempo sin hacer ninguna. En la plaza se ve el ambiente de las grandes carreras: muchos atletas charlando, calentando, los últimos metros del recorrido abonados por grandes pancartas y vallas, el grupo de protección civil ultimando su plan para la carrera, el centro de avituallamiento, la vaselina, el reflex, todo un mundo de colores y olores inconfundible de este mundo de “los locos que corren”.

En la salida, es impresionante. Los atletas y las atletas están nerviosos: saltan, miran, “mean” por donde pueden, se ajustan los relojes, se ajustan los cordones de sus zapatillas, se meten la camiseta por dentro, luego se la sacan por fuera, se peinan, se ajustan la cinta del pelo, se ponen la gorra o se la quitan, etc. Me permito ver todo este cotarro desde una perspectiva tranquila y plácida, desde un punto de vista muy conservador, entendiendo por esto que únicamente voy a la carrera por correrla. No tengo ningunas expectativas y con la experiencia que atesoro (llevaré más de treinta medias maratones), he pasado por muchas de estas circunstancias. Ahora lo veo desde fuera, parezco un infiltrado que no se juega nada, simplemente correr la carrera. Es otra manera de entender este deporte. Recuerdo, especialmente, algunas participaciones en la media maratón de Motril, adonde venía predispuesto a correr de lo lindo. La hice dos veces por debajo de 1h 27'. En aquellas circunstancias, no veías, no sentías, los nervios no se apiadaban de ti, necesitabas el pistoletazo de salida para ¡¡CORRER!!, pero ¡¡CORRER!! como si te persiguiesen. Eso pasó, o, por ahora, lo vivo desde otra perspectiva.

¡Pooooooon! Pistoletazo de salida. Las piernas se van fácil y Agustín y yo vamos adelantando a multitud de atletas. Ritmos cercanos a cinco minutos el kilómetro, que el dos, ya pasan factura a algún atleta que se equivocó de ritmo. Subida al estadio y las piernas se me van. Agustín me dice que tire y me dejo llevar por Rafa (Zubia), veraneante salobreñero y compañero de alguna tirada y de algunas carreras. La calle Ancha sentencia a más de uno y sus cuestas hacen que el personal sufra. Subo bien y bajo mejor hasta la playa. He cogido un ritmo muy algo, en algunos kilómetros por en torno a cuatro minutos el kilómetro. En el kilómetro once, voy bien pero un poco justo.

Paso a Ana Expósito (esposa de Ángel de Baza. Antiguo compañero del Club Atletismo Vega Salobreña) y le digo que se pegue, dándole ánimos. Ella, da la impresión de haber ido a menos. Me extraña verla tan adelante. Me acompañará hasta la meta.

Aguanta bien los siguientes tres kilómetros, pero noto que se está viniendo abajo: su mirada es opaca, directa al frente, hacia el infinito. Me impresiona su capacidad de sufrimiento. Perdemos segundos por cada kilómetro, pero el ritmo no baja mucho. Desde que la cogí, corremos unos segundos por debajo de cinco minutos el kilómetro. Estos segundos los vamos perdiendo poco a poco hasta estar en cinco minutos el kilómetro.

El paso por las urbanizaciones de Playa Granada es terrible. Es sol nos da de pleno y el sufrimiento ya es visible. Ana aguanta estoicamente mientras vemos pasar los kilómetros. Le dicen que va la decimotercera o decimocuarta. Ella no oye, no ve, …, simplemente corre y, además, no se viene abajo, más o menos mantiene el ritmo.

Subimos hacia Motril y sigue su desgaste. Yo tomé una decisión muy conservadora: no sufrir, a cambio, acompañé a Ana que andaba “regularcilla”. Por lo menos, moralmente, me siento bien. En la subida se queda, intento constantemente animarla para que no se venga abajo del todo: es dura, aguanta. Nos pasa una mujer (antes habíamos pasado a otra). Estamos llegando. Rodeamos la Matraquilla y, en la última curva, le digo que tire, que llegue sola para que le aplaudan. Generalmente, la gente suele aplaudir mucho a las mujeres. Antes apenas corrían, ahora corren cada vez más. Yo me alegro.

Veo desde lejos su entrada y hago la mía: 1h 41', ¡madre mía!  (¡cómo hemos cambiado! dirían Presuntos Implicados. Bajar de 1h 30' era relativamente fácil hacerlo antes, ahora …). Pero lo más importante, estoy aquí, en meta.

Espero a Agustín que llega un poco después que yo. Pido una camiseta talla S de mujer, evidentemente, para María (un detalle). Tras algún pequeño “embuste” (gran palabra) o “quite taurino”, logro convencer a la chica de que el ticket es de mi mujer que ha llegado y está muy mal. No me quiere dar la camiseta pequeña porque hay muy pocas. Evidentemente, al final cuela el “embuste”. Rumbo a Salobreña. Todo el día cansado e, incluso, dolorido.

P.D.- Ana quedó la décima quinta absoluta. Se llevó 40€. Mucho sufrimiento, pero valió la pena.

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martes, 27 de diciembre de 2011

Soltamos piernas

Salida 83:: 15/10/2011
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  recorridos 1102


Ya no me acuerdo desde la última entrada. Han pasado los días y las obligaciones profesionales y familiares han relegado la carrera y el blog a otro plano con menor relevancia. Intentaré recordar todas las tiradas que he hecho hasta ahora y no han recibido el bautismo dentro del blog. Hasta ahora son 105 tiradas las que acumulo y, únicamente, figuran 82 en el blog. Intentaré hacer una propuesta de mejora y actualizarlo y, sobre todo, ¡CORRER!

Estaba cerrando ya el cuarto mes del blog, cuando tenía ante mi una media maratón (la de Motril), el día siguiente. Agustín había aterrizado en Salobreña para correrla y, como siempre, había cumplido con el protocolo: llamada al móvil al llegar a Salobreña y quedada para el día posterior. No puedo dejar pasar la visita de Agustín sin recorrer juntos unos cuantos kilómetros por la vega. A pesar de la media maratón del día siguiente, a las ocho y media, nos hacíamos compañía en el vial.

Ya había avisado Agustín que teníamos que rodar muy suave. Un Lobres_Corto no vendría mal para soltar piernas. 

Han pasado ya muchos días sin trotar juntos. Me pregunta por los "compañeros de fatiga", hablamos de sus entrenamientos en Sevilla, de mis dificultades para entrenar ahora, de la barbaridad que hice el día anterior subiendo a la Loma de la Cera y de la carrera del día siguiente. Todo recreado por la vega baja de Salobreña, disfrutando de un tiempo excepcional. Todo el recorrido lo hacemos muy suave, como dice el título del post, soltando piernas.


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martes, 8 de noviembre de 2011

Buscando el Sol en Ceres: hoy he ganado

Salida 82:: 14/10/2011
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  recorridos 1089
Tenía ganas, muchas ganas. Volver a subir nuestro "coloso" es algo que siempre "me pone". El problema es que estoy, poco a poco, perdiendo la forma y eso se nota. El hecho de no poder salir con tanta asiduidad hace que pierdas el hábito y que tus piernas caigan en la desidia. Pero hoy había que subir. Así que, sobre las seis de la tarde afronté la Avenida Mediterráneo hasta el parque y torcí a la derecha, dirección Gambullón.

De frente, con respeto, arriba se ve la Loma Miranda. Corona mi vista, solo superada en primera instancia por el cielo azul y el sol impenetrable que le dan belleza a la cima. La de Ceres, permanece en la retaguardia por si algún osado intenta coronar Miranda: Ceres espera para ahuyentar a los "intrusos".

El comienzo del Monte de los Almendros suele ser duro. La primera cuesta te desfonda un poco porque son unos cuatrocientos metros de rampa que, después de la subida de La Caleta, hace que el cuerpo, poco a poco se acostumbre a la subida, pero se hace difícil. 

Cuando hemos reseteado nuestras piernas y después de un leve descansillo (donde he visto salir agua a borbotones de un chalé) viene la doble chicán (como le apodó Rafa). Es una cuesta dura, muy dura. La reducción de marcha en los vehículos es un indicativo sin paliativos. La ventaja es que ya la conozco, sé donde termina y amoldas el ritmo a su distancia. Termina, coges aire. Avanzas con suavidad con la cuesta de la piscina en la mente. Giro a la izquierda y vamos dejando la piscina en mi flanco izquierdo. Describo un semicírculo, mejor dicho una semi hélice para ver debajo de mí la piscina. 
 
Terminada la primera subida fuerte, se puede acompasar el ritmo, mantener una subida suave, buscando ese desvío a mano derecha donde cambiaremos el asfalto por la tierra de la subida de "La Maturana". Desgasta el trozo final del Monte de los Almendros, pero por fin se ve a lo lejos ese desvío. El camino de tierra se empinará hasta la saciedad para conducirme a Miranda. 
 
En todo esto, el Sol juega conmigo. Sale, se esconde, me deja intuir sus rayos escondidos en la montaña. Cuando se esconde se percibe ese aire de altura y otoñal: empieza a "picar". Intento hacer toda la subida buscando esos rayos que me caliente, que no me dejen. Parece el juego del "gato y el ratón". Parece que se va escondiendo aposta después de unos cuantos pasos míos. 
 
Paro en el cortijo del aire. Gracias al hijodelmoreno tengo avituallamiento de agua. Me encuentro con dos botellas, una recién empezada y otra que ha sufrido varios de "mis ataques" en las subidas. Ya no hace tanto calor, pero el agua sirve para aliviar un poco la boca y los labios. Continúo la subida para corona la Loma Miranda. Dirección al Oeste me espera, ya desde otra perspectiva, la Loma de Ceres. El Sol sigue jugando y, en la primera cuesta, se vuelve a esconder; cien metros adelante, vuelve a aparecer. Se complica el final: dos cuestas tremendas, para sufrir, para que se note mi esfuerzo, para amar el atletismo y, finalmente, cuando corono el Sol me regala la imagen que me tenía escondida y que tanto me costó encontrar: el reflejo del Sol en el mar, los tonos rojizos, de la puesta de sol, el brillo del mar, el atardecer de otoño. Acabo de comprender la razón de que se escondiese continuamente: había que ganarse esta puesta de sol. He ganado, he ganado respirar este aire inconfundible, he ganado esta puesta de sol de otoño, ¡he ganado!

Bajo lleno de ilusión, de ganas de respirar, … de comprender a Serrat cuando dice: "Hoy puede ser un gran día".


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domingo, 6 de noviembre de 2011

Tirada larga

Salida 81:: 09/10/2011
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  recorridos 1073

 
De la carrera de ayer salió la de hoy. Hablando con mi amigo Paco Román, me dice que si voy a salir mañana y le digo que podemos hacer una tiradas juntos. Me dice que muy suave y le digo que perfecto.

Aprovecho, antes de juntarme con él, para hacer unos cuantos kilómetros solo y acumular volumen de kilómetros. Salgo en dirección al polideportivo Los Trances y recorro los cuatro kilómetros que separan esta ruta de la rotonda del Molino, lugar de encuentro en el vial de la playa.

Ya se nota la frescura de la mañana. El calor tarda en llegar y el rocío agrega un par de grados menos al ambiente para darnos una sensación de frescor mañanero. Todo está muy tranquilo. Ruedo muy bien y muy suave. En el vial, ya me espera Paco.

Decidimos hacer el famoso Lobres_Largo. Él quiere acomodar su cuerpo a distancias más largas con la intención de preparar la Media Maratón de Granada. Recuerdo los comienzos en Paco en esto de las carreras. Empezaba con los comienzos del club Vega de Salobreña. Como siempre, ritmos lentos y tiradas con ilusión. Siempre desde la perspectiva del que comienza un proyecto nuevo y viendo las carreras como algo lejano y no al alcance suyo. Al final, como casi todos los locos que corremos, cedió: corrió su Gran Premio de Fondo, sus medias maratones y anduvo "enchangado" mucho tiempo. Ahora intenta lo más difícil, empezar.

Cuando dejamos de entrenar cierto tiempo, la palabra empezar es muy difícil. Nuestra cabeza siempre encuentra excusas para saltarse el entrenamiento, todo es prioritario o está un escalón por encima de nuestra carrera diaria. Nuestro cuerpo se "amaganta" y nos pide sillón. Las primeras salidas son tremendas. Te acuerdas de lo que hacías y de lo que haces; de los tiempos que marcabas y de dónde se para ahora el crono; de cómo subías y de cómo subes ahora; de que el circuito lo hacías del tirón y ahora estás andando, ... La única amiga de esta situación es la constancia. Convertir la intermitencia de las tiradas en hábito es cuestión de un mes, de un duro mes.

En fin, nuestra conversación de más de hora y media se ha centrado, como no podía ser de otra forma, en torno a la Educación. La situación actual de la educación, los temas tecnológicos, la dificultad de la gestión de un centro educativo, las actividades dentro de un centro, ... e innumerables temas, todos relacionados con la misma temática. Una verdadera mesa redonda por un paraje inigualable.

Llega al pueblo y despedida. A él le queda algún kilometrillo hasta la playa.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Toma del Castillo

Salida 80:: 08/10/2011
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  recorridos 1053

 
Después de terminar el III Congreso Escuela TIC 2.0 en Granada, bajo cansado, pero con ganas de correr. De "echar un rato" bueno en la carrera que se creó desde el Club Atletismo Vega Salobreña hace ya algunos años. Este año se hace "semioficial" y subiremos al castillo en una carrera de unos ocho kilómetros.

Voy a tener la mejor compañía posible: unos cuantos amigos y mi mujer, María, que la he convencido para que haga unos "kilometrillos" más de lo habitual y se plante en la calle Andrés Segovia para entrar en el fabuloso Castillo Árabe de nuestra Villa.

La tranquilidad es la tónica habitual de esta carrera no competitiva. Veo a antiguos amigos y compañeros: Antonio "el de las rueas", Fran Villaescusa, Manolo Guirado, Paco Román, Luis, ... También hay nueva savia, gente joven que se ha animado a participar en la que, probablemente, será su primera carrera.

La carrera comienza desde el Ayuntamiento de Salobreña. Salimos muy tranquilos aunque hay un grupo que sale "a to caña". Muy despacio, a cola de grupo vemos como la gente anima entre la extrañeza y jolgorio de ver "un puñao" de gente tomando las calles para cubrirlas de deporte en vivo. Es un día bueno para correr. Un nublado intenso con una agradable brisa alivia el cansancio. Miro siempre a María para comprobar que va bien.

Estamos al fondo del paseo marítimo y comienza un compañero a quedarse. El grupo se solidariza y baja un poco la marcha. Vamos muy lentos, pero seguros. En el vial el grupo de disecciona y nos quedamos como una avanzadilla del grupo de cola. Estamos María, Luis, Paco Román y yo. Más tarde damos "caza" a un joven que va quedándos descolgado. Conseguimos que se una a nosotros y nos acompañe en la subida.

La cuesta del Rosario se ve muy inclinada desde abajo. Intentamos subir corriendo, pero María echa pie a tierra casi al final de la rampa. Por Juan XIII volvemos a acompasar el trote. Un grupo de niños nos choca la mano y nos anima. Los niños viven todas estas cosas en estado superlativo. Me encanta ver su frescura, su excitación.

La cuesta de la biblioteca hace que subamos andando. Realmente es una cuesta muy dura. Se hace un poco larga hasta llegar a la calle Estación. Desde la calle Estación ya se ven las murallas del castillo. Cuando nos acercamos a la plaza de la iglesia ya se oye el bullicio de la merienda de la tercera edad. Allí, con Cristina y Rosi, se encuentran Marcos y Darío que nos acompañarán en el último tramo para entrar en el castillo con nosotros. Es muy bonito correr los cuatro juntos por las calles de Salobreña.

Giramos a la derecha y tomamos una de las calles más bonitas de Salobreña: Andrés Segovia. Su empedrado, sus adornos florales a ambos lados, pero sobre todo, es una "alfombra árabe" que nos conduce al castillo. La entrada por la puerta es emocionante y correr por el castillo también. Hay bastante gente: todos los atletas que ya han llegado y, cómo no, las voluntarias y voluntarios que ayudan, sin los cuales no serían posibles muchas cosas. Cruzamos la meta los cuatro entre aplausos.



Ha sido una experiencia muy bonita, además, nos han regalado unos pocos tomates cherrys. Fantástico.

P.D.- Muchas gracias a Luis Martín (Luis "el francés") por hacer de fotógrafo-atleta en la carrera y regalarme estas maravillosas fotos.

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viernes, 14 de octubre de 2011

Tirada suave de domingo

Salida 79:: 02/10/2011
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Por supuesto, el sábado hubo descanso. Hoy domingo me encuentro solo. Realmente es ahora cuando necesito compañía, me hace falta algún estímulo que "tire" de mi cabeza y se vuelva a reactivar.
Consigo salir solo. Me ha costado mucho, bastante, más que cualquier otro día. "Voy a disfrutar ", me he dicho. Un Lobres_Corto muy suave es el plan.
A ritmo lento noto como el sol está en mi misma sintonía: sube suave por encima del Conjuro, regalándome un espectro de colores inigualable (recogido días antes por el amigo Francis Paloma): tonos rojizos y amarillos impregnan el cielo azul.

Con ese regalo al órgano visual, sería difícil no expresar también la sensación de frescura, de frescura natural que me brinda el rocío de la mañana en la vega de Salobreña. Las gotas de agua, condensadas del ambiente, resbalan sobre las hojas de las cañas que moldean el camino. Estas gotas "roban" calor a la tierra para poderse evaporar y producen una sensación de frescor que reconforta.
Cuando vas suave, despacio, los kilómetros se hacen muy largos, parecen que no se terminan nunca. Enfilo el cinco, lo paso y giro a la izquierda para meterme en Lobres. Un puesto de zapatos acapara la plaza de Lobres. Me encuentro con mi "amiga" de Lobres: la fuente de NO beber agua. Bebo como puedo y reemprendo la marcha, muy suave.
En todo el trayecto disfruto de los rayos limpios de sol. Cruzo la carretera que sube a Molvízar y veo como dos patos navegan despacio, suave en el balate. Me paro y los miro. Creo que están buscando comida. Se han parado e investigan. Nadan muy suave contracorriente. Están tranquilos, son libres. Siempre me han resultado muy simpáticos. Su vuelo es extresante: mientras las rapaces arrancan y vuelan majestuosamente, los patos aletean a un ritmo despiadado, como si se fuesen a caer constantemente. Allí los dejo, entretenidos y continúo mi marcha.
Echo de menos a mi amigo Rafa. Recuerdo cuando me ilustró toda esta parte de la vega, dándome a conocer la gran variead de frutales que residen en esta zona. Recurdo, especialmente, su clinic sobre los dos tipos de aguacates predominantes: hass y bacon. Era un día propicio para tener esta inestimable compañía.
Cuando corono la pequeña subida aledaña al cortijo de Miguel Ángel, aparece un grupo de ciclistas de domingo que vienen "embalaos" intentando coronar mi bajada. Suele ocurrir esto con la gente que sale poco (globeros, que diría el gran Agustín). Pasan como resortes los primeros y los últimos como pueden en una leve tachuela. Sorteo las últimas curvas y llego a la carretera que une Salobreña con Lobres. Falta un kilómetro y continúo igual, muy despacio.
He llegado, caerá periódico y café para un domingo tranquilo, muy tranquilo.

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SAlu2 :: PacoNavas

Cansancio, pero no de piernas

Salida 78:: 30/09/2011
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  recorridos 1034


Después de las series del jueves, hoy viernes, está claro, las piernas van perfectamente, la cabeza no. Tengo un desgaste psicológico producido después de los mil kilómetros. Es curioso, pensé, desde siempre, que el cansancio era exclusividad de las piernas, del aparato locomotor, pero me he dado cuenta de que mi ritmo ha mejorado muchísimo, mis piernas van aunque no quiera, pero mi cabeza anda desgastada. Después de la tirada de hoy, todavía más.
En fin, hoy tocaba ritmo, desgaste. Lo tengo más que comprobado: hay piernas. Decido hacer la tirada fuerte con un Lobres_Largo en sentido inverso. En este sentido, siempre parece que me he visto favorecido en los tiempos. Se afronta el tramo más duro al principio, quedando luego once kilómetros, largos kilómetros, pero todos con sentido del terreno favorable.
Salgo, salgo rápido. Tengo que controlar el ritmo, las piernas se van, pero me conozco. Los kilómetros se hacen muy largos, sobre todo al final cuando ya anda uno desgastado. Controlo el ritmo y hago los dos primeros kilómetros relativamente rápidos. Estos kilómetros son difíciles: son llanos pero "pican" hacia arriba y desgastas. Al terminar estos dos kilómetros, me encuentro con el kilómetro más duro: la subida hasta la Taiba.
Vista a la derecha buscando el mastín-cabrero que permanece encerrado. Corono y busco un poco de aire. Quedan once kilómetros y me esperan un poco más de tres kilómetros llanos. También desgastan, pero menos. Hay que intentar optimizar el esfuerzo para que quede "gasolina" para el final. Son buenos los tiempos de paso: rondaría la hora y cinco minutos al final.
Me cruzo con algunos ciclistas y echo de menos su bidón de agua, pero no entero, "un tragillo". Se me aparece "La Virgen" como solemos decir los salobreñeros: antes de iniciar la bajada veo un ciclista que sale del túnel de piedra: sus rasgos me son familiares aunque es difícil discernir con los cascos y las indumentarias de los ciclistas. Es Juande. Salobreñero de pura cepa que algunas veces le he encontrado andando en Ceres. Mi cuerpo absorbe ese fabuloso trago de agua que me ha regalado "la providencia", Juande.
Bajo con más ganas y ritmo. Voy muy rápido. Mantengo ritmo hasta el kilómetro ocho, pero ya veo como psicológicamente me estoy viniendo abajo. Tengo las mismas sensaciones del día anterior: mis piernas se van, pero mi cabeza está saturada de ritmos, kilómetros, series, subidas, bajadas, …
Siguiendo con buenos ritmos echo pie a tierra en el kilómetro once. Faltarían tres más: ayer conseguí finalizar el entrenamiento, hoy, hasta aquí he llegado. Refresco mis labios y mi cara y mi garganta con "la mejor agua del mundo", la del pozo de Ítrabo.
Suave, muy suave vuelvo a Salobreña acortando por el polideportivo. Necesito descanso. Supongo que será algo normal y natural.


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SAlu2 :: PacoNavas

martes, 4 de octubre de 2011

Series de 2.000

Salida 77:: 29/09/2011
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  recorridos 1021

 
Nunca pensé que un plato de macarrones iba a estirar tanto. Son las 10'30 de la noche y estoy entrando a mi casa de entrenar, y nada menos que series. La tarde ha sido intensa. Trabajo con Darío, conservatorio y llegada a casa a las 9 de la noche. Lo bueno es la predisposición y actitud. No hay excesivas ganas, pero cuando me doy cuenta ya tengo los pantalones, la camiseta e, incluso, estoy en la pista de atletismo.

Toca un entrenamiento duro. Las series siempre son duras. Si a esto añadimos: correr por la noche, correr en la pista de atletismo, ritmos, soledad, ... se hace más duro todavía.

Son cinco dosmiles. El entrenamiento se me hace muy largo. El primer dosmil es muy fácil, paso por los puntos de referencia siempre por debajo, voy bien, pero la vuelta 4 y 5 se hace pesada. Así paso el segundo y el tercero, donde hago mi mejor tiempo, pero ya se ha pasado unas cuantas veces por la cabeza abandonar el entrenamiento antes de tiempo; es curioso, aunque aguanto bien los ritmos, las ganas me abandonan.

Al final cumplo con el entrenamiento. Los tiempos buenos, todas las series "redondas y compactas", pero con cansancio psicológico. Mucha humedad, el sudor "corre a raudales". El esfuerzo se manifiesta en forma exceso de calor que el cuerpo intenta compensar. Los pequeños saltamontes son un poco pesados, aparecen en la noche, supongo buscando la luz de los focos, saltan continuamente a mi alrededor.

Me voy contento por haber terminado el entrenamiento, con buenos tiempos, pero con pocas ganas de correr. Mañana veremos cómo reacciona el cuerpo. Haré una tirada a ritmo.

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SAlu2 :: PacoNavas

viernes, 30 de septiembre de 2011

1000 kilómetros

Salida 76:: 28/09/2011
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  recorridos 1010

 
¡Qué buenas piernas!, me digo cuando noto que al salir a la calle las piernas han recobrado frescura después de la maratón del fin de semana, y digo bien, la maratón, porque han sido veintidós y veinte kilómetros.
Después de un descanso, es el día de las sorpresas. Como diría Forest Gump cuando hablaba de la caja de bombones, ¡no sabes lo que te va a tocar! Pues bien, esa es la idea, piernas frescas, pero tan frescas que no saben si reaccionaran bien al descanso o, necesitarás algún día para "meterlas" en calor.
Voy justo, son las 5'30. Colás estira sus gemelos en una palmera del parque. Está entrando en la dinámica: se encuentra bien, no tiene dolores excesivos y le gusta salir más que "rascarse una pupa". Allí está, inapelable, esperando una magnífica tirada: Lobres nos espera.
Comentamos cómo están nuestras lesiones y decidimos orientarnos hacia el norte. Las piernas, efectivamente, van bien, sin embargo, el ritmo no es excesivo. Es bueno para disfrutar de una buena conversación entre "cuñados". El fútbol preside la misma centrándonos en los problemas que residen en "la casa blanca", nuestro club de toda la vida.
Casi sin darnos cuenta estamos en el cruce de Lobres. Es el momento de tomar la decisión, tres kilómetros de diferencia entre un circuito y otro. Tres kilómetros que muchas veces es un paso "insalvable". Colás anda cansado de la semana pasada. Hizo demasiado después de venir del dique seco. El total fueron cincuenta kilómetros, que son muchos para venir de cero, pero también son pocos cuando uno tiene ilusión y ganas.
La decisión fue Lobres_Largo. Desde el cruce restan alrededor de siete kilómetros con la famosa subida a la cota cien.
La subida se hace muy suave. Colás me indica exactamente dónde está la Cueva del Capitán. Siempre he tenido la referencia de dónde estaba, pero no sabía el lugar exacto. Cuando se anime el amigo Rafa ("desaparecido en combate", mejor dicho, "desaparecido en su Proyecto X") podríamos recobrar la excursión que hizo antiguamente para ilustrar a algunos profesores del IES "Mediterráneo" en su conocimiento de la historia salobreñera.
Los kilómetros en la cota cien son fáciles y se incrementa el ritmo para aminorarlo en la bajada hacia el polígono de La Gasolinera. Al final, optamos por el desvío hacia el polideportivo. Allí completamos un reguero de estiramientos para descargar nuestros músculos.
Ha sido una buena tirada.
Después de 1.000 kilómetros, sería interesante recoger algunas de las estadísticas que guardo, por ejemplo: :
¿Quién me acompaña?

Agustín397 km39%
Julio148 km15%
Colás145 km14%
Rafa103 km10%
Luis Francés57 km6%
Hugo56 km6%
Manolo Guirado25 km2%
Carlos Úbeda22 km2%
Carlos López15 km1%
María14 km1%
Emilio Heras12 km1%
Rafa Zubia11 km1%
Jesús Rubio6 km1%
Marcos4,6 km0%
Victorino3 km0%
Darío2,2 km0%
Colás Jr.2 km0%

Muchas gracias a todos y a María.
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SAlu2 :: PacoNavas

Para hoy, ¿qué plan tenemos?

Salida 75:: 25/09/2011
faltan 39080
  recorridos 996
Qué buena pregunta para comenzar este post. Después de cambiar de planes el sábado, había que reconducir este domingo. En principio, se puede contar con la presencia de Agustín (como ya sabemos , nunca falla). Colás no había confirmado que venía y de Luis no sabíamos nada.
A las 8'15 aparición Colás que, después de la tirada larga de ayer, venía con el cuerpo todavía completo. Sesión de estiramientos y chequeo de lesiones para ver cómo están. Parece que todo está "en su sitio" y ponemos rumbo a la famosa rotonda del Molino. Buenas sensaciones, pero sobre todo, cargados con un plus psicológico que te da la tirada del día anterior. Hay una luz excepcional: Salobreña deslumbra con su blanco inconmensurable.
Ya en el vial, llega primero Isabel, que nos confirma que viene Agustín, pero con alguna parada más de lo normal. Le cuesta siempre calentar esos ligamentos que le están dando tanto la "lata". Con anterioridad había llegado Luis, con dos caramelos en el bolsillo "por si hay que hacer una tirada larga", dice. Ya en grupo, volvemos a juntarnos los cuatro del día anterior. Elegimos destino y yo apuesto fuerte por volver al circuito más bonito: Matagallares.
La subida es bastante más suave que el día anterior. Coronamos fácil y con un ritmo mantenido llegamos a La Caleta. Hoy, como es normal, las piernas van más cansadas. Decidimos acortar llegando al parque.
Ya en el parque, Colás "abandona el barco" y Luis y yo decimos acompañar al Gran Agustín hasta la playa. Nos adentramos en el vial, para en la rotonda de inicio, despedirnos de Agustín. Le digo a Luis que voy a hacer los cuatro kilómetros que separan esta rotonda del pueblo por la vega y me dice: "perfecto".
Ya en la vega, el ritmo se intensifica hasta llegar a pasar a 4'30 el kilómetro. Mis piernas funcionan muy bien. Soportan estos ritmos, casi sin fatiga. A falta de unos 1200 metros, decido hacer un último esfuerzo y tirar hasta el final. Tiro, tiro y al final me sale el último kilómetro en un maravilloso 3'45. Este ritmo hacía, por lo menos, cuatro años que no lo tenía. Estoy muy contento, después de veinte kilómetros, un colofón maravilloso.
Estiramientos y pequeña conversación con el amigo Luis que, por supuesto, sigue indignado. Por la tarde tenía una concentración en Granada contra los desahucios. ¡Vaya crack!
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SAlu2 :: PacoNavas

martes, 27 de septiembre de 2011

Un poco de compañía, por favor.

Salida 74:: 24/09/2011
faltan 39100
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Buena y plácida mañana. Son las 7'45 cuando recibo un SMS de Colás pidiéndome que me espere, que viene: ¡es fantástico! Ya me había llamado en la noche de antes Agustín para decirme que venía camino de Salobreña y que, por supuesto, quería quedar para correr. Curiosamente, por la noche, habíamos escogido el mismo lugar para cenar: pizzería Fontanta. Comida y lugar fantástico para comer un poco de pasta. Desde allí, avisamos también al amigo Luis para hacer la tirada.


A la hora que recibo el mensaje, ya estaba más que desayunado y preparado para salir. Hacía lo que se suele llamar "hacer tiempo". Sinceramente, las ganas "me comen". A las ocho ya estoy en la carpintería haciendo acopio de estiramientos: gemelos, sóleos, cuádriceps, isquiotibiales y abductores. Llevaba dos días estirando poco y se nota, es un arte que no hay que perder de vista. En estas, llega el crack, el hombre de la otra pasta, el hombre que siempre puede, el que se amolda a cualquier cosa, a cualquier ritmo, incluso, cuando menos en forma está.

Rumbo a la rotonda del Molino. Esperamos unos minutos y aparece la pareja sevillana: Agustín e Isabel. Cada uno a su ritmo y con su entrenamiento, pero como siempre, sin falta. Antes había llegado Luis, "el francés". Apelativo cariñoso que le otorgamos cuando "aterrizó" en su Salobreña natal después de su paso por "las Galias".

Planificación: hoy Matagallares-Caleta, mañana tirada larga. Ritmo suave, llevadero. El tema de conversación, cómo no, es el liderazgo del R. Betis en la primera división y cómo para el Sevilla, en su web oficial, la clasificación de primera división comienza en la segunda posición. Estos sevillanos … (seguro que mi amigo Victorino pensará que está bien, que los números en determinadas circunstancias comienzan en el dos. ¡Salu2, máquina!).

La subida la endurece el amigo Luis, abortando sus generosas conversaciones sobre la indignación y concentrándose en marcar el ritmo. Subimos a ritmo Matagallares. Subo muy cómodo. Noto cómo las series van haciendo su efecto y mantengo el ritmo crucero sin dificultad.

Luis nos "abandona" a la altura del cementerio. Tiene cosas más importantes que hacer: estar y cuidar a Lola, su madre. Nosotros tomamos dirección a La Caleta y luego, por "los calleones", decidimos girar a la derecha e ir hasta la playa para acompañar a Agustín. En este momento se me pasa por la cabeza alterar las sesiones de entrenamiento, intercambiar la tirada larga del domingo por la de este sábado, incrementando la misma en unos cuantos kilómetros para completar veintipico.

Dicho y hecho. Saludamos de soslayo a Isabel, que posa en el balcón de su piso, y dejamos el paseo  marítimo para entrar en el vial y buscar el Pozo de Ítrabo. Ya en el pozo, un amigo: Paco Román viene desde Lobres y se junta con nosotros. Un poco de agua y, dirección playa. Al final son unos veintidós kilómetros en las piernas, cerca de dos horas, y, Colás, aguantando ritmos y kilómetros como un jabato. Llevaba bastante tiempo sin entrenar, había rodado un poquito esta semana y, de golpe, es capaz de estar con nosotros. Ya lo digo yo, es de otra pasta.

Échamos pie a tierra, por supuesto cuando no nos ve nadie (Ja, ja, ..) y ya en la carpintería, segunda sesión de estiramientos. Allí, tendremos la agradable compañía de Manolo (padre de Dámaso) y de Juan (Viruta). Departimos cierto tiempo, justo el mismo que me servirá para recibir una bronca de mi queridísima mujer: "tanto correr, tanto correr". En fin, todo es bueno, hasta las broncas.


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SAlu2 :: PacoNavas

domingo, 25 de septiembre de 2011

En mi cumpleaños

Salida 73:: 23/09/2011
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Esto de cumplir años sienta muy bien cuando te sientes tan querido y arropado. Sorpresas por todos sitios y felicitaciones directas, online e incluso meteorológicas, regalándome una fina lluvia después de tres meses de sequía. Por ello, había que salir a hacer una tirada, aunque fuese pequeña.

Después de la celebración del cumpleaños, salida bajo la fina lluvia salobreñera. Escojo un recorrido pequeño, se está haciendo tarde. ¡Qué mejor recorrido que disfrutar de la subida de los Matagallares!

La lluvia cae de manera constante, sin tregua. Lleva toda la tarde lloviendo, ya me he perdido el olor a tierra mojada. Los carriles están en inmejorables condiciones: el agua caída ha quitado el polvo y los ha condensado, siendo un auténtico placer disfrutar mi pisada en ellos.

¿Quién ha dicho que las subidas están para sufrir? Disfrutando del paisaje hago una subida

muy suave. Respiro sensaciones que no respiraba desde hace ya mucho tiempo. El campo recobra otra dimensión con la lluvia. Al fondo, la gran Salobreña, verde, blanca y azul. Ese promontorio inigualable.

La bajada por el cementerio (acorto el circuito) hay que hacerla con cuidado. La lluvia caída ha dejado resbaladizo el firme. Entrada "triunfal" en el pueblo, pisando los pequeños charcos que ha dejado la fina lluvia.


Creo que ha sido un gran día, pero siempre puede ser un gran día, como bien dice Serrat:

Hoy puede ser un gran día,plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.


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SAlu2 :: PacoNavas

sábado, 24 de septiembre de 2011

10000 en la pista

Salida 72:: 22/09/2011
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Nueve menos diez de la noche. Todavía no he entrenado y estoy en la carretera, pero ... ¡entrenaré!.

Justamente era eso lo que iba pensando. La barriga vacía. Desde las dos y media de la tarde, lo único que le había echado era un vaso de leche, pero hay ganas. Hay ganas de correr. También tengo ganas de correr para probar las piernas después del "masaje fascial" que me di el miércoles, junto con un merecido descanso. En fin, dejo a Darío en casa, camiseta, pantalones y zapatillas. Como un lujo, llevo mi botellín de agua en la mano y dirección al polideportivo.

Muy suave voy calentando mis músculos. Durante la tarde, he estado un poco excitado: he comenzado a leer el libro Cuna de amargo azúcar, enraizado en nuestra Salobreña. Sus descripciones iniciales de nuestro pueblo, la época donde está encuadrado, me tiene emocionado. Siempre me emociono cuando me llegan sensaciones, percepciones de Salobreña.

Ya en la pista, me toca un entrenamiento duro. Tengo que hacer un "diezmil" a buen ritmo. Son solamente veinticinco vueltas al tartán. Comienzo a buen ritmo. Es puramente de noche. Compañía futbolera, pero hoy a diferencia del martes, sí conozco a muchos de los futboleros. Voy pasando kilómetros con 12'' ó 10'' por debajo del entrenamiento. Me da un poco de miedo no poder mantener este ritmo en los diez kilómetros.

En la curva de meta, siempre tengo la misma instantánea: el Monte de los Almendros corona mi vista con luces a modo de pequeños faros ilumina el monte. Todo parece triste y serio en la noche. Igual que Salobreña: cuando no está iluminado el castillo, no nos muestra su áurea de belleza. Permanece seria y tranquila, pero a su vez con signos de  altanería, desafiante. La noche, desde fuera le da ese carácter que tuvo hace ya muchos años, cuando los presos venían a redimir sus penas.

Evidentemente, de otro día
Pasan y pasan las vueltas. Faltan diez vueltas, cuatro kilómetros. Mantengo el mismo ritmo. Sudo mucho. Sé que es el momento más importante en esta tirada. Los kilómetros centrales-finales son los más difíciles. "Hay que aguantar dos más", me digo a mí mismo. Mantengo ritmo. Es un ejercicio difícil, un buen entrenamiento psicológico. Es preferible correr por los Matagallares, por Lobres o por La Caleta,  que por aquí, sin embargo, es un privilegio poder correr a las diez de la noche.

Último kilómetro. Las piernas están cansadas, pero mantienen el ritmo. Pasan 20'' segundos por debajo el último kilómetro. Orgulloso de mi entrenamiento, sufrido, cansado y deshidratado, me siento en el tartán con mi botellín de agua a estirar. "Muy bien Paco", me digo. Me quedo un rato como espectador de primera fila de un partidillos de fútbol siete. A los diez minutos me he quedado helado. Es impresionante la humedad que hay. Troto suave hacia la casa. Estoy orgulloso. Mañana mi cumpleaños. No está mal como primer regalo esta tirada.


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SAlu2 :: PacoNavas