viernes, 15 de julio de 2011

Almendros

Salida 17:: 14/07/2011
faltan 39860
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Hora taurina. A las cinco y media de la tarde, terminada la etapa del Tour de Francia y con la decepción de que Alberto Contador no sea al mismo de siempre, cita en el "Parquecillo de la carpintería". Ya sé que la hora no es la mejor para el verano, pero es la única forma de compatibilizar mi "vuelta al mundo" con mi vida familiar.

En los días anteriores solamente hice cuatro kilómetros un día en una salida de relajación. Hoy, con la inestimable compañía de mi cuñado Colás que anda saliendo de múltiples lesiones, nos encaminamos a hacer un recorrido muy bonito: la subida por los Matagallares, cota cien y salida por La Caleta. Colás es un tipo duro, un atleta de otro tiempo. A pesar de su poco entrenamiento siempre tiene ese plus de esfuerzo para ponerse a la altura de cualquiera. Es una máquina.

Un poco antes de la subida vemos cerca la zona de La Campana, donde aparece una gran cortijada abandona. Es un pequeño montículo que "corona" la vega baja de Salobreña, tan solo superado por el Hacho. Recuerdo hace unos años que muy cerca de ella, me encontré con dos jabatos. Es curioso, estuve un año entero viendo huellas de jabalís en Cortijos Nuevos (Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas) todos los días, pero nunca los vi. Tuvo que ser en Salobreña donde los viese. Por supuesto, no los he vuelto a ver. Cuando los dos jabatos percibieron mi presencia, se dirigieron al cortijo de La Campana.

Subida de aproximadamente un kilómetro y coronación en la cota cien, en el cortijo de otro atleta salobreñero, José Manuel Laguna, que también "mata" el tiempo con sus tareas agrícolas. José Manuel es de esas personas que encontró el atletismo ya mayor. Comenzó con este gusanillo (que es como las pipas, cuando se empieza ...) y, a rachas, lo vemos dando vueltas al vial y corriendo por la playa. Sinceramente, me da mucha alegría ver correr a gente de mi pueblo. ¡Ánimo a todos los atletas salobreñeros!.

Ya en la cota cien se puede observar los restos de almendros en las zonas más empinadas de la orografía salobreñera. Donde no puede llegar el frutal, se mantiene el almendro, un árbol tosco a primera vista, pero con un encanto infinito. Es un árbol de los más útiles con su madera y en invierno, primera se convierte en un referente de belleza: sus flores blancas y rosáceas, sus hojas con verde intenso, engrandecen su tronco sobrio y oscuro. Es precioso el almendro en enero.

En fin, conversaciones sobre plantas, árboles, nacimientos de agua, pinos y, sin darnos cuenta, ya estamos en La Caleta. Están ultimando el comienzo de sus fiestas en honor de Virgen del Carmen que comienzan hoy. Paseo por los "Calleones" y llegada a la playa, al restaurante La Bahía. Espera un buen y frío chapuzón.



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SAlu2 :: PacoNavas

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