viernes, 14 de octubre de 2011

Cansancio, pero no de piernas

Salida 78:: 30/09/2011
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Después de las series del jueves, hoy viernes, está claro, las piernas van perfectamente, la cabeza no. Tengo un desgaste psicológico producido después de los mil kilómetros. Es curioso, pensé, desde siempre, que el cansancio era exclusividad de las piernas, del aparato locomotor, pero me he dado cuenta de que mi ritmo ha mejorado muchísimo, mis piernas van aunque no quiera, pero mi cabeza anda desgastada. Después de la tirada de hoy, todavía más.
En fin, hoy tocaba ritmo, desgaste. Lo tengo más que comprobado: hay piernas. Decido hacer la tirada fuerte con un Lobres_Largo en sentido inverso. En este sentido, siempre parece que me he visto favorecido en los tiempos. Se afronta el tramo más duro al principio, quedando luego once kilómetros, largos kilómetros, pero todos con sentido del terreno favorable.
Salgo, salgo rápido. Tengo que controlar el ritmo, las piernas se van, pero me conozco. Los kilómetros se hacen muy largos, sobre todo al final cuando ya anda uno desgastado. Controlo el ritmo y hago los dos primeros kilómetros relativamente rápidos. Estos kilómetros son difíciles: son llanos pero "pican" hacia arriba y desgastas. Al terminar estos dos kilómetros, me encuentro con el kilómetro más duro: la subida hasta la Taiba.
Vista a la derecha buscando el mastín-cabrero que permanece encerrado. Corono y busco un poco de aire. Quedan once kilómetros y me esperan un poco más de tres kilómetros llanos. También desgastan, pero menos. Hay que intentar optimizar el esfuerzo para que quede "gasolina" para el final. Son buenos los tiempos de paso: rondaría la hora y cinco minutos al final.
Me cruzo con algunos ciclistas y echo de menos su bidón de agua, pero no entero, "un tragillo". Se me aparece "La Virgen" como solemos decir los salobreñeros: antes de iniciar la bajada veo un ciclista que sale del túnel de piedra: sus rasgos me son familiares aunque es difícil discernir con los cascos y las indumentarias de los ciclistas. Es Juande. Salobreñero de pura cepa que algunas veces le he encontrado andando en Ceres. Mi cuerpo absorbe ese fabuloso trago de agua que me ha regalado "la providencia", Juande.
Bajo con más ganas y ritmo. Voy muy rápido. Mantengo ritmo hasta el kilómetro ocho, pero ya veo como psicológicamente me estoy viniendo abajo. Tengo las mismas sensaciones del día anterior: mis piernas se van, pero mi cabeza está saturada de ritmos, kilómetros, series, subidas, bajadas, …
Siguiendo con buenos ritmos echo pie a tierra en el kilómetro once. Faltarían tres más: ayer conseguí finalizar el entrenamiento, hoy, hasta aquí he llegado. Refresco mis labios y mi cara y mi garganta con "la mejor agua del mundo", la del pozo de Ítrabo.
Suave, muy suave vuelvo a Salobreña acortando por el polideportivo. Necesito descanso. Supongo que será algo normal y natural.


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SAlu2 :: PacoNavas

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