sábado, 24 de septiembre de 2011

10000 en la pista

Salida 72:: 22/09/2011
faltan 39130
  recorridos 946

 
Nueve menos diez de la noche. Todavía no he entrenado y estoy en la carretera, pero ... ¡entrenaré!.

Justamente era eso lo que iba pensando. La barriga vacía. Desde las dos y media de la tarde, lo único que le había echado era un vaso de leche, pero hay ganas. Hay ganas de correr. También tengo ganas de correr para probar las piernas después del "masaje fascial" que me di el miércoles, junto con un merecido descanso. En fin, dejo a Darío en casa, camiseta, pantalones y zapatillas. Como un lujo, llevo mi botellín de agua en la mano y dirección al polideportivo.

Muy suave voy calentando mis músculos. Durante la tarde, he estado un poco excitado: he comenzado a leer el libro Cuna de amargo azúcar, enraizado en nuestra Salobreña. Sus descripciones iniciales de nuestro pueblo, la época donde está encuadrado, me tiene emocionado. Siempre me emociono cuando me llegan sensaciones, percepciones de Salobreña.

Ya en la pista, me toca un entrenamiento duro. Tengo que hacer un "diezmil" a buen ritmo. Son solamente veinticinco vueltas al tartán. Comienzo a buen ritmo. Es puramente de noche. Compañía futbolera, pero hoy a diferencia del martes, sí conozco a muchos de los futboleros. Voy pasando kilómetros con 12'' ó 10'' por debajo del entrenamiento. Me da un poco de miedo no poder mantener este ritmo en los diez kilómetros.

En la curva de meta, siempre tengo la misma instantánea: el Monte de los Almendros corona mi vista con luces a modo de pequeños faros ilumina el monte. Todo parece triste y serio en la noche. Igual que Salobreña: cuando no está iluminado el castillo, no nos muestra su áurea de belleza. Permanece seria y tranquila, pero a su vez con signos de  altanería, desafiante. La noche, desde fuera le da ese carácter que tuvo hace ya muchos años, cuando los presos venían a redimir sus penas.

Evidentemente, de otro día
Pasan y pasan las vueltas. Faltan diez vueltas, cuatro kilómetros. Mantengo el mismo ritmo. Sudo mucho. Sé que es el momento más importante en esta tirada. Los kilómetros centrales-finales son los más difíciles. "Hay que aguantar dos más", me digo a mí mismo. Mantengo ritmo. Es un ejercicio difícil, un buen entrenamiento psicológico. Es preferible correr por los Matagallares, por Lobres o por La Caleta,  que por aquí, sin embargo, es un privilegio poder correr a las diez de la noche.

Último kilómetro. Las piernas están cansadas, pero mantienen el ritmo. Pasan 20'' segundos por debajo el último kilómetro. Orgulloso de mi entrenamiento, sufrido, cansado y deshidratado, me siento en el tartán con mi botellín de agua a estirar. "Muy bien Paco", me digo. Me quedo un rato como espectador de primera fila de un partidillos de fútbol siete. A los diez minutos me he quedado helado. Es impresionante la humedad que hay. Troto suave hacia la casa. Estoy orgulloso. Mañana mi cumpleaños. No está mal como primer regalo esta tirada.


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SAlu2 :: PacoNavas

1 comentario:

  1. 10000 en la pista y tu cuñao llamándote!!!!!!!! Mañana tu salida será con un añito más, a ver como se siente el atleta! un beso

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