jueves, 25 de agosto de 2011

Improvisando entre la 100 y la 200

Salida 52:: 24/08/2011
faltan 39375
  recorridos 701

Tras un descanso merecido, toca otra tirada. El último mes (de 18 de julio a 17 de agosto) ha sido muy bueno: 362 kilómetros en las piernas. Es mucho, es el equivalente a la preparación de un maratón. Las piernas y el cuerpo están cansadas, pero, a la vez, he recuperado la forma. Soy capaz de rodar bastante bien a ritmos que no los hacía desde hace tiempo.

Nos ha salido una buena tirada la de hoy. Ha sido con circuito improvisado, pero al final se nos ha echado la noche encima y hemos acabado muy contentos mi amigo Rafa y yo que salíamos sobre las 8'15 desde la Casa Roja.

No teníamos muy claro hacia dónde ir. Rafa me dijo que el lunes había hecho una hora de carrera continua. Yo tenía ganas de hacer un Lobres_Largo a ritmo pero lo había aparcado. Hemos decido subir por la cuesta del cementerio. Vamos bastante bien, de manera que le propongo hacer una cuesta que antes únicamente la habíamos hecho bajando: la cuesta Vinuesa. Es una cuesta muy dura que sale desde unos 100 metros después de dejar el desvío hacia el Monte de los Almendros. Es muy dura, sube de la cota 100 a la cota 200 en apenas ochocientos metros. No tiene descansos y rápidamente coges altura. Subimos muy bien, especialmente Rafa que está con muchas ganas. Cuando casi coronamos nos encontramos con dos excursionistas, dos mujeres. Una de ellas me pregunta: "¿Por dónde vas ya?". Al principio no la conocía. Es María Jesús Castaño, compañera de profesión, profesora y Salobreñera de nacimiento [María Jesús es hija de María Teresa Vinuesa Jiménez, que pasará a la historia por ser la primera concejala de Salobreña. Hace varios años le hicimos una entrevista para un periódico del instituto. La entrevista fue fantástica. Le hicimos recordar aquellos comienzos de la democracia y los comienzos de la integración, tan difícil, de la mujer en el mundo de la política y laboral. Algún día subiré esta entrevista, fue realmente genial]. Le dije que iba por Valladolid, pero alejándome.

La sombra hacia Salobreña
Al coronar tenemos una vista realmente fantástica del pueblo. A doscientos metros del nivel del mar con Salobreña en el fondo, mar y vega. Seguro que es buen sitio para reflexionar y recrearse. Buscamos la bajada a la cota cien, llamada "la calle Cristo". Es la subida más suave que une las dos cotas. En este trozo hablamos de la dureza de la profesión de agricultor, de cómo sabe perfectamente la hora y lugar de salida del sol, la hora y puesta del mismo, que a las siete de la mañana ya es tarde en el campo, ...

Ya estamos abajo. Recorremos ahora la cota cien para salir en La Caleta. Hablamos del pilar de La Casa del Cura y Rafa dice que ¿por qué no hacemos un Rocky (subida por los escalones del Gambullón)?" Me sorprende, está muy animado y, a pesar de echar de menos el agua, mantiene buen ritmo y ganas. Pues vamos a ello.

La Caleta, al fondo
Podemos certificar que hay 266 escalones. Esta vez los hemos contado los dos. Rafa sube muy bien, está hecho "un máquina". Saludo a la virgen de Lourdes y a los dos pastores que le acompañan, salimos por el arco de herradura de entrada al Paseo de las Flores y nos dirigimos al pilar. Bebemos agua y Rafa dice que a lo mejor está restaurado, que le suena que era como de chapa el antiguo. Habrá que investigarlo.

Paseo hacia la Pontanilla cuando la noche cae ya en Salobreña. Hemos hecho deporte, hemos "cascao" (dialogar en salobreñero) y además nos hemos divertido. Acabamos plenos para irnos con nuestras familias. Mañana más. 

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SAlu2 :: PacoNavas

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